StateCDR-7. Capacidad actual de captura de la CDR: la brecha entre los métodos convencionales y novedosos

Para entender la importancia de la CDR (Capture Dioxide Removal) tenemos que ser consciente de su capacidad de captura de CO₂ atmosférico. El séptimo capítulo del informe “The State of Carbon Dioxide Removal, 3rd Edition” explica cuánto CO₂ estamos retirando hoy de la atmósfera con CDR, cómo se reparte entre métodos convencionales y novedosos, y por qué los niveles actuales están por debajo de lo que se necesitaría.

Definición y enfoque metodológico

El capítulo se basa en la definición de CDR del IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change): son CDR las actividades humanas que capturan CO₂ de la atmósfera y lo almacenan de forma duradera en reservorios geológicos, terrestres u oceánicos, o en productos. A partir de esta definición, se trabaja con remociones brutas, es decir, con el flujo anual de CO₂ que pasa de la atmósfera a un almacén duradero por acción humana, sin mezclar en esa misma cifra las emisiones de ciclo de vida de infraestructuras o insumos, que se contabilizan en otros sectores. Para la CDR convencional ligada a usos de la tierra se utilizan modelos del presupuesto global de carbono y datos agregados de inventarios nacionales; para la CDR novedosa se emplean bases de datos de proyectos, informes sectoriales y registros de iniciativas.

Se excluyen del cómputo algunas zonas grises donde no está claro si hay remoción neta, como cadenas de BECCS o DACCS que utilizan CO₂ para recuperación mejorada de petróleo, y la recarbonatación pasiva del cemento. En cambio, se incluye la forestación en tierras agrícolas abandonadas como parte de las actividades de aforestación, reforestación y gestión forestal.

Los modelos de presupuesto global de carbono permiten separar la parte de absorción atribuible a cambios de uso y gestión de la tierra de la absorción adicional debida a cambios ambientales (como la fertilización por CO₂) y asignar solo la primera a CDR. Sumando las remociones desde la atmósfera y ciertas transferencias de carbono entre almacenes duraderos, la actividad total de CDR convencional se sitúa alrededor de 2.530 MtCO₂ al año.

CDR novedosa: actividad actual y calidad climática

En contraste, la CDR novedosa se encuentra en una fase muy incipiente. El capítulo estima que hoy remueve unos 2 MtCO₂ al año, procedentes principalmente de biochar, algunos proyectos de BECCS, pequeñas instalaciones de DACCS y primeras iniciativas de meteorización mejorada y mineralización en productos. Aunque esa cifra es muy pequeña, la CDR novedosa ha crecido a ritmos rápidos, similares a los de otras tecnologías emergentes, pero desde un punto de partida tan bajo que su contribución global sigue siendo marginal.

El informe explora también la diferencia entre remoción bruta y remoción neta en estos métodos, mostrando que el valor climático real depende fuertemente de la intensidad de carbono de la energía utilizada y del diseño de la cadena de valor. En BECCS y DACCS, por ejemplo, la proporción de CO₂ realmente eliminado puede variar ampliamente según las condiciones, mientras que en biochar las remociones netas suelen ser altas pero aún dependen de cómo se produzca y aplique.

Distribución geográfica y pipeline hasta 2030

Las remociones actuales de CDR convencional están concentradas en unas pocas grandes economías, sobre todo China, Estados Unidos, la Unión Europea, Brasil y Rusia, en línea con la extensión de sus bosques y tierras agrícolas y con sus prácticas de gestión. La CDR novedosa se concentra sobre todo en Europa y Norteamérica, donde están la mayoría de los proyectos de biochar, BECCS, DACCS y meteorización mejorada.

Mirando al futuro inmediato, el capítulo analiza el pipeline de proyectos de CDR novedosa. Con datos de instalaciones en construcción y proyectos anunciados, estima que la capacidad podría crecer desde los 2 MtCO₂ al año actuales hasta unos 8,4 MtCO₂ al año en 2030. Sin embargo, los escenarios de mayor ambición que limitan el calentamiento a 1,5 °C requieren del orden de 70 MtCO₂ al año de CDR novedosa en 2030, de modo que el pipeline actual se queda muy corto. Incluso sumando las ambiciones corporativas anunciadas, que apuntan a unos 42 MtCO₂ al año, seguiría existiendo una brecha importante y, además, no todos esos anuncios se materializan.

Avances necesarios

El capítulo concluye que la CDR convencional aporta hoy casi todas las remociones y seguirá siendo esencial, pero que la CDR novedosa debe escalarse mucho más rápido para acercarse a las trayectorias compatibles con 1,5 °C. Advierte que depender de aumentos extremos de CDR novedosa sin abordar los riesgos de sostenibilidad, gobernanza y aceptación social podría llevar a confiar en niveles de remoción que sobrepasen límites de uso de tierras, agua, energía y ecosistemas. En conjunto, el mensaje es que las remociones actuales, aunque significativas, están lejos de lo que sería necesario a medio plazo y que la década 2026–2030 será crítica para definir cuánto y cómo crece la CDR, especialmente la novedosa.


 

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