StateCDR-3: despliegue comercial de la captura de CO₂ atmosférico

Para conseguir que el CDR (Capture Dioxide Removal) se consolide como una de las principales herramientas para la captura de CO₂ atmosférico, existe una etapa de demostración y escalado. El tercer capítulo del informe “The State of Carbon Dioxide Removal, 3rd Edition” analiza el tramo donde las tecnologías pasan de la prueba piloto al despliegue comercial.

Demostración y escalado

El capítulo aborda la etapa de demostración y escalado de la CDR, es decir, el puente entre la innovación y el despliegue masivo. Tras analizar la I+D en el capítulo 2 y antes de cuantificar niveles actuales de CDR en el capítulo 7, este capítulo se centra en cómo los proyectos piloto y de demostración, las start-ups, la financiación y el desarrollo de fuerza laboral están configurando el ecosistema que debe llevar la CDR desde el laboratorio a la práctica industrial.

Un elemento clave es el papel de programas públicos de demostración. La iniciativa global Mission Innovation, que agrupa a la UE y 23 países, incluye una misión co-liderada por Estados Unidos, Canadá y Arabia Saudí, y un “CDR Launchpad” que compromete a varios gobiernos a construir proyectos de CDR de al menos 1.000 tCO₂/año de capacidad antes de 2025, compartir datos y aportar 100 millones USD a pilotos y demostradores. A partir de datos de Mission Innovation, reuniones ministeriales, la base de proyectos de CCUS (Carbon Capture, Utilization and Storage) de la AIE y otras fuentes, el capítulo identifica 46 proyectos de demostración anunciados entre 2020–2030 en BECCS, DACCS, biochar, mejoramiento de meteorización, productos minerales y captura oceánica, de los cuales cerca del 80% superan las 1.000 tCO₂/año. No obstante, la cobertura de datos sigue siendo parcial y se advierte sobre la necesidad de ampliar el seguimiento más allá de los miembros del Launchpad.

Ecosistema de empresas, inversión y empleo: avances y volatilidad

El capítulo analiza el ecosistema de empresas de CDR a partir de la base Net Zero Insights, identificando 766 compañías que cumplen la definición de CDR, de las cuales 396 han recibido alguna inversión desde 2005. En conjunto, 1.260 inversores han aportado alrededor de 8,4 mil millones de USD a estas empresas, la mayoría fundadas después de 2005. El número de nuevas empresas de CDR alcanza su máximo en 2022 (114 fundaciones) y desciende en 2023, aunque esta caída posterior puede estar afectada por truncamiento de datos. Más significativo es que, mientras la financiación total en climate-tech desciende tras su pico en 2022, la inversión en CDR se recupera en 2025 hasta unos 1,6 mil millones de USD, elevando la cuota de CDR en el conjunto de climate-tech del 1,7% al 2,6%. Este repunte descansa, sobre todo, en un aumento de subvenciones y financiación vía deuda por parte de entidades públicas y cuasi-públicas, lo que subraya la volatilidad del ecosistema y la importancia de instrumentos de política para sostener el escalado cuando el capital privado es más cauto.

Por primera vez, el informe incorpora un análisis de la fuerza laboral requerida por la CDR. El dataset “CDRjobs” recoge ofertas de empleo a tiempo completo en empresas de CDR y compañías habilitadoras entre abril de 2024 y diciembre de 2025, identificando 1.312 puestos en DACCS, 445 en biochar, 290 en BECCS, 309 en productos minerales, 1.079 en empresas habilitadoras y 1.102 en otros métodos. La distribución de vacantes muestra una gran demanda de perfiles de ingeniería y operaciones técnicas, I+D y software/TI, pero también de profesionales de finanzas y estrategia, ventas y marketing, operaciones y RR. HH. Este patrón refuerza la idea de que la CDR no es solo un reto tecnológico, sino también organizativo y comercial, que exige equipos multidisciplinares capaces de diseñar, financiar, operar y escalar proyectos con integridad.

Ambiciones, metas y ritmo de escalado

El capítulo reúne 52 anuncios de empresas sobre sus objetivos de capacidad de CDR novedosa para 2030–2050, extraídos de encuestas sectoriales, actualizaciones de datos de la 2ª edición y metas comunicadas en rondas de financiación o documentos públicos. La suma de estas ambiciones alcanza 5,29 GtCO₂/año de capacidad de CDR novedosa en 2050, de las cuales el 71% correspondería a DACCS, el 19% a secuestro de carbono en suelos agrícolas y pastizales, el 10% a biochar y menos del 1% a otros métodos. Desde la edición anterior, diez empresas han retirado sus metas y cinco las han retrasado o reducido, reflejando la incertidumbre y volatilidad de estas ambiciones. A pesar de ello, el volumen total anunciado supera la mediana de CDR novedosa en los escenarios analizados en el capítulo 8, señal de que, al menos en la narrativa, la ambición empresarial es elevada.

El capítulo contrasta estas metas con dos objetivos globales para 2030: la campaña “30 by 30” (30 MtCO₂/año de CDR novedosa) y la iniciativa CDR2030, que plantea 100 MtCO₂/año de CDR novedosa y 3 GtCO₂/año de CDR convencional para 2030. Partiendo de unos 1,3 MtCO₂/año de CDR novedosa en 2023, alcanzar 30 MtCO₂ en 2030 exige una tasa de crecimiento anual compuesta de aproximadamente el 57%, mientras que llegar a 100 MtCO₂ requiere cerca de un 86% anual. Comparadas con 181 casos históricos de escalado de tecnologías globales, estas tasas se sitúan en la parte alta del espectro, pero no son inéditas: almacenamiento magnético de datos, telefonía móvil, baterías de ion-litio y tráfico de Internet han crecido igual o más rápido. El mensaje es que el escalado necesario para la CDR novedosa es muy exigente, pero no imposible si se movilizan políticas coherentes, inversión suficiente y capacidades industriales.

El capítulo concluye que la década 2026–2030 será crítica para consolidar la CDR como componente estable del sistema climático: se requieren programas robustos de demostración, diversificación de métodos y actores, políticas estables y señales de demanda claras para que la CDR novedosa pueda sostener ritmos de escalado comparables a los de otras tecnologías transformadoras. De lo contrario, las vulnerabilidades detectadas – concentración geográfica y tecnológica, dependencia de pocos grandes compradores y volatilidad política – podrían obstaculizar su capacidad de contribuir a cerrar la brecha de CDR descrita en capítulos posteriores.


 

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