REGLAMENTO DELEGADO(UE) 2026/285 DE LA COMISIÓN de captura permanente de carbono

El pasado 17 de abril de 2026 se publica en el Diario Oficial de la Union Europea el REGLAMENTO DELEGADO(UE) 2026/285 DE LA COMISIÓN de 3 de febrero de 2026 por el que se complementa el Reglamento (UE) 2024/3012 del Parlamento Europeo y del Consejo mediante el establecimiento de las metodologías de certificación para las actividades de absorción permanente de carbono

El acto delegado 2026/285 concreta por primera vez cómo deben certificarse las absorciones permanentes de carbono bajo el CRCF para DACCS, BioCCS y biochar, lo que crea una base técnica clara que puede impulsar nuevos proyectos industriales en España orientados a la eliminación duradera de CO₂.

Qué regula el acto delegado de absorciones permanentes

El Reglamento Delegado (UE) 2026/285 complementa el Reglamento (UE) 2024/3012 estableciendo las metodologías de certificación para actividades de absorción permanente de carbono; es decir, define las reglas técnicas para que los operadores de DACCS, BioCCS y biochar puedan demostrar que cumplen los criterios de cuantificación, adicionalidad, almacenamiento, responsabilidad y sostenibilidad del CRCF. Estas metodologías permiten que las absorciones generadas en la Unión opten a la certificación como unidades CRCF, siempre que se trate de tecnologías que retiran CO₂ de la atmósfera y lo almacenan de forma segura durante siglos.

Tres vías de absorción permanente con reglas propias

De acuerdo con la web del CRCF, “permanent carbon removals” son tecnologías que eliminan CO₂ atmosférico y garantizan su almacenamiento seguro a largo plazo. El acto delegado define metodologías para tres tipos de actividades: captura directa del aire con almacenamiento geológico (DACCS), captura de emisiones biogénicas con almacenamiento geológico (BioCCS), y absorción mediante biocarbono (biochar) aplicado a suelos o incorporado a materiales (BCR), fijando criterios de admisibilidad, periodos de actividad y seguimiento, cálculos de línea base y emisiones asociadas, así como requisitos de sostenibilidad específicos.

Cuantificación, adicionalidad y permanencia: núcleo técnico

Las metodologías se diseñan para garantizar una cuantificación sólida y transparente del beneficio neto de absorción, aplicando una línea base normalizada de 0 tCO₂e para las tres actividades (lo que refleja el fallo de mercado actual y asegura que las absorciones se consideren adicionales) y estableciendo fórmulas detalladas para sumar todas las emisiones directas e indirectas del ciclo de vida (captura, transporte, almacenamiento, capital, insumos, etc.). En DACCS y BioCCS se exige almacenamiento geológico permanente en emplazamientos autorizados bajo la Directiva 2009/31/CE, con marcos de responsabilidad civil en caso de fugas; en biochar se identifica la fracción de carbono estable que se espera retener durante varios siglos y se limita, por ejemplo, la cantidad acumulada aplicable a suelos agrarios y forestales.

Sostenibilidad de la biomasa y protección de ecosistemas

Para BioCCS y biochar, el acto delegado incorpora requisitos de sostenibilidad de la biomasa coherentes con el artículo 29 de la Directiva de renovables, el principio de uso en cascada y la prevención de demanda insostenible de materia prima. Se establece que las actividades no deben desplazar usos existentes de la biomasa ni intensificar la presión sobre suelos, se exigen límites de contaminantes en el biocarbono y se pide evaluar los posibles efectos negativos sobre salud del suelo, productividad, biodiversidad y ecosistemas, con la posibilidad de no emitir unidades cuando exista riesgo significativo de impacto adverso

Futuro de las absorciones permanentes: nuevas vías en estudio

Más allá de DACCS, BioCCS y biochar, la Comisión señala en la web del CRCF que está considerando metodologías para otras vías de absorción permanente: meteorización acelerada de rocas, mineralización, aumento de la alcalinidad oceánica y captura directa del océano con almacenamiento de CO₂. Cualquier actividad que se incorpore en el futuro al CRCF deberá ser segura para ecosistemas terrestres y marinos y aportar beneficios sociales, lo que anticipa un campo de innovación tecnológica amplio en el que España podría explorar soluciones ligadas a su geología, costas y capacidades de I+D.

Beneficios y oportunidades para España

El propio acto delegado reconoce que DACCS, BioCCS y biochar sufren actualmente un fallo de mercado: aportan beneficios climáticos pero no generan ingresos suficientes bajo el régimen actual de comercio de emisiones, por lo que requieren apoyo público y la venta de unidades CRCF para cerrar su brecha de financiación. En este contexto, España, con su fuerte recurso renovable, disponibilidad de biomasa y tejido industrial en energía, materiales y química, tiene la oportunidad de atraer inversión hacia proyectos pioneros de captura directa del aire alimentados con renovables, centrales de bioenergía con captura biogénica y plantas de producción de biochar para uso agrario, urbano y en materiales de construcción, posicionándose como hub de nuevas industrias de eliminación de carbono.

Oportunidades para el sector industrial español

Para el sector industrial, las metodologías CRCF aportan la claridad necesaria para evaluar proyectos de absorción permanente como activos climáticos: detallan qué se considera una tonelada certificada, cómo se mide, qué costes de capital y operación se reconocen y qué requisitos de sostenibilidad deben cumplirse, reduciendo la incertidumbre regulatoria. Esto puede facilitar que empresas energéticas, cementeras, químicas y agrícolas españolas integren DACCS, BioCCS y biochar en sus estrategias de descarbonización de emisiones residuales, accedan a financiación climática y participen en futuros mecanismos europeos (como clubes de compradores o contratos por diferencia) orientados a escalar absorciones permanentes certificadas en la UE.

Un marco que refuerza la posición de España en la política climática europea

Al estar directamente aplicable en todos los Estados miembros, el acto delegado crea condiciones homogéneas que permiten comparar proyectos españoles con los del resto de Europa en términos de calidad climática, coste y sostenibilidad. Si España combina este marco con su agenda de transición energética, restauración de la naturaleza y economía circular, puede avanzar hacia una posición de liderazgo en tecnologías de absorción permanente, contribuyendo de forma visible a los objetivos net‑cero europeos y generando una nueva base industrial ligada a la gestión avanzada del carbono.