Existe una gran brecha entre la escasa captura de CO₂ atmosférico a través de la CDR (Carbon Dioxide Removal) frente a lo que requerirían los escenarios compatibles con el Acuerdo de París. El noveno capítulo del informe “The State of Carbon Dioxide Removal, 3rd Edition” detalla con profundidad el porqué del crecimiento de esta brecha y la importancia de reforzar tanto la mitigación como la CDR.
Definición CDR gap
El capítulo define la CDR gap como la diferencia entre la cantidad de CDR que aparece en los compromisos de países (NDC, metas de largo plazo, estrategias nacionales) y la cantidad de CDR que se despliega en los escenarios del Acuerdo de París del capítulo 8. La referencia son los escenarios de “Highest Ambition 1,5 °C”, que combinan reducciones muy rápidas de emisiones con despliegue de CDR a gran escala. La brecha se calcula en distintos años (2030, 2035, 2050) y para el conjunto de métodos de CDR, sin limitarse a uno solo.
El análisis muestra que, en 2030, las contribuciones y metas actuales de los grandes países suman unos 2,5 GtCO₂/año de CDR, mientras que la mediana de los escenarios exige unos 2,9 GtCO₂/año. Eso genera una brecha de unos 0,3 GtCO₂/año: no enorme en términos absolutos, pero significativa si se quiere mantener trayectorias de 1,5 °C. Para cerrar solo el hueco de 2030 haría falta casi duplicar la ambición adicional, pasando de añadir 0,3 GtCO₂/año a añadir alrededor de 0,6 GtCO₂/año en ese año. Hacia 2035 llega a alrededor de 1,2 GtCO₂/año y hacia 2050 supera los 5 GtCO₂/año, porque en esos horizontes los niveles de CDR prometidos por los países se sitúan por debajo de los niveles de todos los escenarios del Acuerdo de París evaluados. Es decir, incluso el país más ambicioso hoy se queda por debajo de lo que los modelos sugieren que sería necesario si de verdad se quiere limitar el calentamiento cerca de 1,5 °C.
Compromisos de países, anuncios de empresas y realidad actual
El capítulo compara tres cosas: la CDR observada hoy (sobre todo convencional), la CDR en compromisos de países y la CDR en anuncios corporativos. Hoy se remueven unos 2,2 GtCO₂/año, casi todo con CDR convencional; los compromisos de países llevan eso a unos 2,5 GtCO₂/año en 2030, mientras que los escenarios piden unos 2,9 GtCO₂/año. Mirando a 2050, los anuncios de empresas suman más de 5 GtCO₂/año de CDR, una cifra superior a la que aparece en las metas nacionales, pero aun así insuficiente para cerrar completamente la brecha.
Además, el capítulo subraya que la credibilidad de las promesas corporativas es desigual: una parte importante de esos anuncios no se ha traducido hasta ahora en proyectos reales, y algunos grandes compradores han frenado o reajustado sus programas de adquisición de CDR, como se ve en el caso reciente de Microsoft en el mercado voluntario. Por eso, la “CDR gap” se entiende no solo como diferencia de volúmenes declarados, sino también como brecha entre declaraciones y despliegue efectivo.
Papel relativo de CDR convencional y novedosa
La brecha incluye tanto CDR convencional como novedosa. En el corto plazo hasta 2030, la CDR convencional (bosques, suelos, humedales, madera duradera) sigue siendo la principal contribuyente al cierre parcial de la brecha. Sin embargo, los escenarios analizados del Acuerdo de París del capítulo 8 muestran que entre 2030 y 2050 la CDR novedosa debe multiplicarse por cinco y llegar a niveles de gigatoneladas al año, mientras que los compromisos actuales apenas la mencionan. Solo alrededor de un tercio de los países alude explícitamente a CDR novedosa en sus estrategias de mitad de siglo.
Esto implica que una parte importante de la “CDR gap” está en el espacio de métodos novedosos: BECCS, DACCS, meteorización mejorada, biochar, mineral products y otros que los escenarios consideran clave, pero que aún no están integrados de forma sólida en la planificación nacional.
Concentración y vulnerabilidades del sistema de CDR
El capítulo destaca que muchos elementos del sistema de CDR están muy concentrados, lo que crea vulnerabilidades. Por ejemplo, la mayoría de la CDR convencional vendida en mercados voluntarios proviene de una sola región (América Latina), la CDR novedosa se concentra en unos pocos métodos (biochar y BECCS), un único comprador domina las compras de CDR novedosa en el mercado voluntario (Microsoft), y la mayor parte de la financiación de demostraciones de CDR novedosa se concentra en unos pocos países (Estados Unidos, Suecia, Dinamarca).
Esta concentración significa que decisiones de unos pocos actores —como cambios de política en Estados Unidos o ajustes de estrategia de un gran comprador— pueden tener efectos desproporcionados en el ritmo de despliegue de CDR y, por tanto, en la evolución de la CDR gap. El capítulo argumenta que diversificar métodos, actores y países ayudaría a reducir esta vulnerabilidad y a construir un sistema de CDR más robusto.
Importancia de la demanda y de las políticas
Una idea central del capítulo es que cerrar la CDR gap depende tanto de crear oferta de CDR como de generar demanda creíble. Los indicadores de innovación (grants, publicaciones, pilotos) muestran dinamismo, pero muchos se concentran en la fase de oferta (desarrollo tecnológico, demostración). En cambio, las políticas que crean demanda —por ejemplo, incluir CDR novedosa de alta integridad en sistemas de comercio de emisiones o en estándares regulatorios— siguen siendo incipientes y, en varios casos, con precios demasiado bajos en relación con los costes.
El capítulo señala que, sin expectativas de demanda a largo plazo, es difícil que la CDR novedosa escale a los niveles adecuados. Además, advierte que políticas inestables, desmantelamientos o cambios bruscos socavan la credibilidad de esa demanda y desincentivan la inversión.
Urgencia temporal y rol de la próxima década
Por último, el capítulo subraya que cerrar la CDR gap es urgente porque el despliegue de CDR es necesariamente gradual. La ventana 2026–2030 es crítica para establecer si la CDR va a jugar el papel que necesitan los escenarios del Acuerdo de París, ya que retrasar la reducción de emisiones diez años incrementa el pico de temperatura y las necesidades acumuladas de CDR, empujando los volúmenes hacia el extremo alto de los potenciales.
El mensaje final es que reducir la brecha exige reforzar la mitigación ahora mismo, aumentar de forma realista y creíble la ambición de CDR tanto convencional como novedosa y diseñar políticas de oferta, demanda y gobernanza que mantengan la expansión de la CDR dentro de límites de sostenibilidad. Sin esos cambios, la CDR gap seguirá ampliándose y la confianza en alcanzar los objetivos del Acuerdo de París será cada vez más frágil.

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